Es difícil creer que la actitud del profesor frente a sus alumnos tenga la importancia que realmente tiene, es decir, si un profesor no cree en su alumno, este tampoco lo hará en el profesor.
Cuando un profesor tiene bajar expectativas con respecto a sus alumnos, esto se refleja en las notas de aquellos alumnos y esto afectará lógicamente el desarrollo de él a lo largo del periodo escolar. Se verá entonces que a baja expectativa, bajo rendimiento. Por el contrario si un profesor posee altas expectativas con respecto al rendimiento de sus alumnos, estos lograrán grandes calificaciones y esto ayuda y abre puertas en todos los sentidos.
Por lo tanto debemos tener mucho cuidado con la actitud con las que nos paramos frente a quienes enseñamos, sin querer podemos estar haciéndoles un daño enorme, ya que como lo he explicado anteriormente, los alumnos buscan lograr metas a futuro, y el un profesor puede ayudar o dificultar la llegada a esta, no quiero decir que TODO depende el profesor, lógicamente no, pero ciertamente es un claro factor dentro de esta relación.
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