La relación educativa, es la relación que se da entre un
profesor y un
alumno durante un periodo de tiempo, puede ser buena o mala dependiendo de cada caso y de los personajes que en ella actúan.
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| Electivo humanista profe Atty Novoa |
Esta relación es importantísima y es el profesor quien debe guiarla en su calidad de adulto, es él quien debe “tomar el toro por astas” y crear un vínculo que lo ayudará, no sólo a llegar al alumno y conocerlo para luego determinar sus virtudes y falencias, sino también para lograr que éste alumno logre el aprendizaje de forma real y esto se refleje en las notas.
Pero no sólo el profe tiene una gran responsabilidad, los alumnos debemos poner de nuestra parte también, no es cosa de hacerse el leso y echarle la culpa al profe debemos tratar de entender la difícil posición de un adulto que tiene que darnos órdenes y no es tu padre. Pero esto no es tan difícil, como alumnos, hemos sido condicionados por los adultos para actuar de cierta forma en ciertos lugares, con respeto en la sala de clases por ejemplo, o con cuidado un día en la noche.
Algunos alumnos no recibieron la base adecuada o el condicionamiento adecuado y luego cuando llega el periodo más difícil: la adolescencia, se convierten en niños problemas, el tiempo rebelde sin causa de la clase que cuando entra el profesor, se pone los audífonos y el gorro en señal de eterno odio.
Habrá un forma de evitar esto?
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| electivo humanista profe Cristián Villagrán |
Si señores la hay, pero para que funcione tenemos que caminar juntos de la mano, con miras hacia el mismo horizonte: un buen logro académico, lo cual es esencial para ambos (aunque usted seños lector no lo crea), el alumno quiere llegar a ser “alguien en la vida”, y el profesor quiere que el alumno lo logre, podríamos pensar “que nivel de solidaridad y entrega” pero no todo lo que brilla es oro, un profesor gana prestigio si sus alumnos tiene buenas notas, pero no es tan simple, la relación educativa es un acto de COMPLICIDAD.
El profesor debe encantar al alumno y eso se logra con VOCACION no hay otra forma, un profe con vocación desea llegar al alumno primero, desde un punto de vista personal (por algo se presentan a comienzo de año)y luego con esta confianza o primer paso comenzar a encantar a sus alumnos, hacer que ellos amen su materia tanto como él, y ahí está la frase clave “ tanto como él” un profe debe amar lo que hace ENSEÑAR y obviamente debe amar lo que enseña, y esto aunque usted no lo crea no sucede en todos los casos y he aquí la principal falla en la relación.
Por otro lado tenemos a un alumnos que en la enseñanza media está en plena “rebeldía sin causa”, los adolescentes dudamos de los viejos, de los profes, de los inspectores, de los choferes de micro , en fin, dudamos de todo lo que represente al adulto aburrido y amargado que se vive quejando de lo que hace y de lo que no pudo hacer.
Y como el condicionamiento no sólo se da en el colegio, nuestros amados y adorados padres contribuyen día a día , en qué sentido se preguntarán ustedes, alguna vez han escuchado a un papá o mamá decir “ lo pasé bacán hoy en la pega”, yo creo que el 90% dirá que no, los papás nos obligan a creen que ellos son infelices con lo que hacen y esto lo asociamos con un profe que llega todos los días con cara seria para imponer respeto.
Entonces tenemos dos falencias identificadas en la relación educativa, el profesor con cara de pocos amigos que representan al adulto amargado e inconforme de nuestra sociedad, y al profe que no estudio por vocación sino por alternativa, el denominado MAL PROFESOR. Y así tenemos en la sala de clase a dos seres humanos que no disfrutan lo que hacen ni estudiar ni enseñar.
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| Debates de ingles, Miss Paola Calderón |
Pero no podemos generalizar, no todos los profe son MALOS PROFESORES, hay algunos que son dignos de admiración lo digo por experiencia propia . En la situación más favorable para ambos, tendremos un profe motivado con vocación, ese que ama enseñar y ama lo que enseña, ese que se prende con agua para las tallas pero también exige y ayuda, y un alumnos que al ver la similitud (no necesariamente en edad), logra sentir una admiración hacia el adulto que día a día lo motiva e impulsa a llegar a sus metas y a la vida adulta con una sonrisa en la cara.
Por lo tanto: estimado profesor motívese y con su carisma, buena onda y exigencia motive al “rebelde sin causa” que en fondo, bien el fondo es un ser humano perdido que necesita un guía que le muestre el lado escondido de ser adulto: la felicidad.